Joven crea bolsas a base de Yuca que al entrar en contacto con el agua de mar se convierte en comida para peces

Por Oswell Reza

Una de las problemáticas importantes y más severas sobre el medio ambiente es la contaminación, las miles de toneladas de desperdicios que creamos a diario y que usualmente terminan en aguas de los ricos océanos, convirtiéndolas en peligrosos sitios de navegación para innumerables especies marinas.

Productos como el vidrio, las llantas de autos y principalmente el plástico en sus miles de presentaciones, se han visto flotando a lo largo y ancho de los mares del globo terráqueo sin rumbo fijo, confundiendo a especies como las tortugas, los peces, las ballenas y tiburones, y decenas de animales del reino animal acuático que se abalanzan contra estas exorbitantes masas de basura para comerla y después… ¡lamentablemente morir!

Ante este gran problema medioambiental, un biólogo indonesio de nombre Kevin Kumala creó un nuevo tipo de bolsa biodegradable, y, además, comestible que podría ser una solución viable para reemplazar la bolsa común que por años ha contaminado el planeta de manera atroz e imparable.

Kevin Kumala

Todo comenzó cuando Kevin regresó a su natal Bali en 2009, luego de haber vivido diez años en Estados Unidos. En su retorno se encontró con la desastrosa imagen de aquellas hermosas playas que solían estar limpias, convertidas en grandes montañas de plástico. Ante esta lamentable situación, el científico comenzó a trabajar en una solución y centró todos sus esfuerzo en encontrar un reemplazo para la bolsa de plástico que puede tardar hasta 300 años en biodegradarse. Así, el joven biólogo halló en la Yuca, la solución perfecta al usar el almidón de esta planta y replicar el proceso que se utiliza para fabricar bolsas, incluso las mismas herramientas: una máquina de moldeo por soplado, una de corte y otra de sellado. Luego del gran éxito obtenido, en 2014, Kumala y su socio Daniel Rosenqvist, fundaron Avani Eco y abrieron una fábrica. La compañía produce otros productos como envases desechables para comida hechos de caña de azúcar y pajillas para beber hechas a base de almidón de maíz que se biodegradan rápido y no dejan residuos tóxicos. Pero en cuanto a las bolsas, el precio de cada bolsa es de cinco centavos de dólar, más del doble de lo que costaría una de plástico normal. Sin embargo, este tipo de bolsa creada a base de yuca, puede convertirse en compost en menos de 100 días y lo mejor es que se disuelven en minutos en agua caliente.

Emprendedores como él, es que dan esperanza para un mejor futuro. Y aunque aún falta mucho camino por recorrer, es vital que todos pongamos nuestro granito de arena y así evitemos una catástrofe de niveles proporcionales como las que ya se están viendo en la actualidad y que están afectando claramente al planeta como el calentamiento global.

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