Exitoso encuentro de la diáspora salvadoreña de Nebraska y Kansas: Un homenaje a la identidad y la unidad
Bellevue, Nebraska – El pasado sábado 23 de noviembre, la Universidad de Bellevue fue el escenario de un evento histórico y lleno de emotividad: el Primer Encuentro de la Diáspora Salvadoreña de Nebraska y Kansas. El acto, presidido por la Viceministra de Diáspora y Movilidad Humana, Cindy Mariella Portal, acompañada de la Licda. Jakelinne Corleto, Cónsul General del Consulado salvadoreño de Omaha, Nebraska y la Licenciada Laura Morán, Directora General del Servicio Exterior de la Cancillería de El Salvador.
Entre los asistentes, se encontró la presidenta de la Universidad de Bellevue, Mary Hawkins, Yesenia Peck, Presidenta de la Cámara de Comercio Hispana de Omaha, Adriana Rodríguez, Director de Difusión y Participación Comunitaria del Museo de los Niños de Omaha, Socorro Carrera, representante del Consulado de México y la diáspora salvadoreña, entre otros. Este acto marcó un momento trascendental en la conexión entre los salvadoreños residentes en esta región y su tierra natal.
Un liderazgo cercano y aplaudido
El evento comenzó con las palabras de bienvenida de la Cónsul General, Jakelinne Corleto, quien, con su carisma y cercanía, se ganó el cariño y los aplausos de todos los asistentes. La comunidad latina reconoce y valora su compromiso constante con los salvadoreños en Nebraska y Kansas, destacando su labor incansable para acercar los servicios consulares y fomentar la unión de la diáspora. “Su calidez y dedicación son un ejemplo de liderazgo que inspira”, comentó uno de los asistentes emocionado tras su intervención
Ligia Morales: El corazón de la noche
El momento cumbre del evento lo protagonizó la reconocida cantante salvadoreña Ligia Morales, quien conquistó al público con su interpretación de “El Sombrero Azul”, una canción que la catapultó a la fama mundial y se ha convertido en un emblema cultural de El Salvador. Con una voz vibrante y una presencia escénica que llenó de energía el auditorio, Morales fue ovacionada de pie por los asistentes, quienes no ocultaron su admiración y emoción.
“El Sombrero Azul”, utilizada en innumerables eventos culturales a nivel internacional, resonó en el corazón de los presentes, evocando orgullo y nostalgia por la tierra que los vio nacer. La presentación de Ligia Morales fue descrita como “brillante” y marcó uno de los momentos más aplaudidos y emotivos del encuentro.
Cultura, comunidad y nostalgia
Otro instante memorable fue la interpretación de Rodrigo Romero, quien emocionó al público con la canción “Patria Querida” del cantautor salvadoreño Álvaro Torres. Su interpretación despertó lágrimas de nostalgia entre hombres y mujeres que, aunque lejos de casa, sienten a su país más cerca que nunca.
Protagonismo de la comunidad
El encuentro también contó con la participación activa de empresarios y emprendedores salvadoreños, así como de organizaciones locales de la comunidad de Omaha. A través de stands informativos y exhibiciones de productos, mostraron con orgullo el talento, la creatividad y el espíritu emprendedor que caracteriza a la diáspora salvadoreña.
Reacciones del público
“Es un orgullo ver cómo nuestra comunidad se une para mantener nuestras raíces vivas. Este evento nos ha permitido no solo recordar, sino también sentirnos conectados con nuestra patria”, expresaron Pedro Cartagena y su esposa Gilda de Cartagena, representante de Salvadoreños Unidos en Nebraska Ana María Artola, empresaria salvadoreña que participo con su negocio “Las Delicias de Ana” agregó: “Momentos como este nos llenan de esperanza y nos motivan a seguir trabajando por un futuro mejor, tanto aquí como en El Salvador”.
Los asistentes no escatimaron en elogios para el evento. “Este encuentro no solo celebra nuestras raíces, sino que nos recuerda que, sin importar la distancia, siempre somos salvadoreños”, comentó Celina Sibrian, participante emocionada.
Un futuro prometedor
El Primer Encuentro de la Diáspora Salvadoreña de Nebraska y Kansas dejó una huella imborrable en los corazones de todos los asistentes. Este evento no solo celebró la riqueza cultural y el espíritu de unidad de los salvadoreños, sino que también reforzó el compromiso de seguir construyendo puentes que fortalezcan la relación entre la diáspora y su tierra natal. Con un cierre cargado de entusiasmo y esperanza, este encuentro ha sentado las bases para futuros eventos que continuarán destacando la fuerza y el orgullo de ser salvadoreño, sin importar la distancia.
