Arresto con armas en escuela reabre conversación sobre seguridad en Sioux City
Por Bernardo montoya
Una noche que debía terminar en celebración deportiva encendió nuevamente el debate sobre seguridad pública en Sioux City. El pasado 23 de febrero, autoridades arrestaron a un hombre de 36 años tras un partido de baloncesto en West High School, luego de que se reportara que portaba dos armas de fuego dentro de propiedad escolar.
De acuerdo con información oficial, el incidente ocurrió después del encuentro entre estudiantes de North High School y West High. Tras el juego, se produjo un desacuerdo entre adultos. Administradores escolares y un oficial de recursos escolares intervinieron cuando fueron informados de que uno de los involucrados presuntamente llevaba un arma.
Documentos judiciales indican que Marcus Anderson fue arrestado y enfrenta un cargo por portar armas en terrenos escolares. La policía señaló que el individuo admitió portar un arma; al revisarlo, se le encontraron dos: una pistola semiautomática cargada en el bolsillo y un revólver también cargado en la cintura. No se reportaron personas lesionadas.
Aunque Iowa permite el porte abierto de armas, la ley federal prohíbe poseerlas en zonas escolares sin autorización. El cargo presentado es un delito grave Clase D, que podría conllevar hasta cinco años de prisión en caso de condena. Anderson fue trasladado a la cárcel del condado de Woodbury y posteriormente liberado bajo fianza.
Este caso ocurre en un contexto donde, según datos del FBI y reportes estatales, Sioux City ha registrado entre 441 y 488 delitos violentos anuales en los últimos tres años. En 2024 se reportaron aproximadamente 476 delitos violentos y tres homicidios; en 2023 fueron cerca de 488 con seis homicidios. No todos estos incidentes involucran armas de fuego, pero las cifras reflejan la importancia de la prevención y la respuesta coordinada.
El Sioux City Community School District cuenta con Planes de Operaciones de Emergencia en cada escuela, desarrollados junto a autoridades locales. Estos protocolos incluyen procedimientos de cierre preventivo, evacuación y coordinación con primeros respondedores. Además, se realizan simulacros periódicos para preparar al personal y estudiantes ante posibles crisis.
Las escuelas siguen siendo espacios diseñados para el aprendizaje y la seguridad. Incidentes como este no deberían ocurrir, pero refuerzan la necesidad de estar preparados. La rápida intervención de administradores y del oficial escolar evitó que la situación escalara. En una comunidad donde la prevención es clave, la coordinación entre familias, escuelas y autoridades continúa siendo la mejor herramienta para mantener seguros a nuestros estudiantes.
