Seguir a Jesús: Tremendo Desafío

Por Padre Gregorio Congote

Jesús no nos engaña con promesas de una felicidad pasajera, temporal, transitoria y fugaz. No nos pinta pajaritos de oro, ni ofrece panoramas irreales. Al contrario, nos explica con toda claridad que, si queremos seguirlo, debemos y a la larga tendremos que renunciar a muchas cosas: a los bienes materiales, a las amistades, a la familia, e incluso a nosotros mismos. Aún más nos invita y nos pide cargar la cruz siguiendo su ejemplo. Es tremendamente difícil ser un buen discípulo de Jesús. Sin embargo, es el camino más seguro para realizarnos como personas y tener vida eterna.

Cuando queremos vivir con autenticidad el evangelio encontraremos, comenzando por la propia familia, muchas personas que no nos comprenden. Si decidimos perdonar a alguien que nos ha hecho daño, nos aconsejan de inmediato lo contrario que no nos dejemos, que nos defendamos y que nos desquitemos. Cuando tomé la decisión de seguir a Jesús en el camino religioso monástico, al principio la vida en comunidad me dio garrote, me sentía apaleado viviendo con gente de otra lengua, raza y nacionalidad. La gente que me conocía de Colombia me decía no sea bobo, no se deje de todos. Pero si uno quiere seguir en verdad a Jesús, debe estar dispuesto no sólo a perdonar sino hasta hacer el bien a los enemigos. Ha sido muy duro pues he recibido mucho maltrato y rechazo a lo largo de este caminar religioso. Sin embargo, hay que seguir, la razón es muy simple: así procede Dios Padre, quien hace salir su sol y manda su lluvia sobre buenos y malos, sobre quienes lo quieren y aceptan, sobre los que lo ignoran o rechazan.

Hay que preferir a Jesús aun sobre la propia familia, cuando ésta signifique un obstáculo para ir tras sus huellas o cuando nos proponga algo contrario a la Palabra de Dios. Hay que rechazar al novio o a la novia cuando insisten en hacer cosas que son exclusivas del matrimonio. Hay que hacer a un lado los amigos y hasta perder amistades cuando nos invitan a vicios y degradaciones. Ojalá hubiera entendido estas cosas cuando era joven. Hoy en día he aprendido que hay que exponerse a la cruz de la persecución, a las calumnias, a los sufrimientos y a la soledad con tal de permanecer fieles a Jesús, quien nunca nos dejará solos. Hay que renunciar a uno mismo; es decir a los propios gustos, criterios y deseos perversos, a las inclinaciones pasionales e inmorales; incluso a los derechos personales cuando está de por medio el amor a Dios y a los demás. Quien no está dispuesto a seguir a Jesús con esta libertad y radicalidad no es un buen cristiano.     

Previous post Noticias NECC
Next post Desaparecidos en la Frontera

Subscribe to our Weekly

Bilingual Electronic Newsletter

Call/Text @ 402-6308291

You have successfully subscribed to the newsletter

There was an error while trying to send your request. Please try again.

Mundo Latino will use the information you provide on this form to be in touch with you and to provide updates and marketing.