Ramona Mora: empoderando mujeres y fortaleciendo familias en Omaha

Por Bernardo Montoya


SOMOS MUNDO LATINO, y esa fuerza se ve en las mujeres que deciden transformar su vida y la de su familia, gracias al programa llamado “Mujeres y Valores”, el cual ha sido un espacio donde cientos de mujeres latinas han aprendido a reconocer su fuerza, a comunicarse mejor con sus hijos y parejas, y a ejercer sus derechos.

El programa llegó a Omaha en el año 2000, como una iniciativa para brindar apoyo a mujeres migrantes latinas. Con el tiempo, la coordinación pasó de líderes religiosas a personas laicas, y finalmente llegó a manos de Ramona Mora, quien se encargó de organizar cada sesión, gestionar materiales y garantizar que cada mujer se sintiera bienvenida y motivada. “Cada persona es única y especial. Aquí aprendemos entre todas: las jóvenes de las adultas y viceversa. Nuestro objetivo es que cada mujer descubra su potencial y lo use para el bienestar de su familia”, explica Ramona.


Cabe subrayar que Ramona no trabaja sola. En la coordinación está también Mariana Flores-Chavez y a su alrededor siempre han estado cobijadas por un equipo de agencias y voluntarios comunitarios que, al igual que ellas, entregan su energía y dedicación en cada sesión informativa. Juntos reconocen que fortalecer a las mujeres es fortalecer a la sociedad misma, ya que los valores que se enseñan impactan no solo en la vida de cada participante, sino en su hogar y en la comunidad.


Mujeres y Valores ofrece un entrenamiento de 11 sesiones, ahora adaptadas a 2 horas cada una, donde se enseñan valores esenciales como respeto, responsabilidad, comunicación, manejo de emociones, honestidad y prevención de violencia doméstica. Estos principios no solo favorecen la convivencia familiar, sino que son pilares de una sociedad más justa y solidaria. El respeto permite que cada miembro de la familia se sienta valorado; la responsabilidad impulsa decisiones conscientes; la comunicación efectiva previene conflictos; y el manejo adecuado de emociones fortalece la empatía y la resiliencia. En Omaha, más de 4,500 incidentes de violencia doméstica se reportaron el año pasado, y los arrestos por DUI han aumentado en más del 20 % en los últimos años, afectando especialmente a familias migrantes jóvenes. El programa enseña cómo proteger a la familia, tomar decisiones responsables y evitar riesgos graves, incluidos los relacionados con el alcohol y la conducción.


Cada ciclo reúne entre 25 y 30 mujeres, ofreciendo cuidado de niños, aperitivos y un espacio seguro para que puedan participar sin preocupaciones. Este ambiente protegido es clave para que las participantes se sientan cómodas al aprender y practicar los valores que luego aplicarán en su vida diaria. Hasta hoy, más de 1,560 mujeres han completado el curso, recibiendo diplomas que reconocen su esfuerzo y motivan su desarrollo. Además, el programa fortalece la comunicación familiar, corrige patrones de conducta y enseña cómo construir un hogar más saludable y respetuoso. Cada valor aprendido se transmite a los hijos, generando un efecto multiplicador que contribuye a una sociedad más consciente, cohesionada y solidaria.


Ramona Mora, junto con Mariana Chávez, mantiene vivo el programa a pesar de los retos: motivar a nuevas generaciones, equilibrar el tiempo con la familia y garantizar la continuidad del proyecto. “Vengan a conocerse mejor, a fortalecer su autoestima y a descubrir su potencial. No es solo para una persona, sino para beneficio de toda la familia”, invita Ramona. Su trabajo también ayuda a enfrentar problemas de machismo, alcoholismo y violencia, enseñando valores que se transmiten de generación en generación. La importancia de estos principios se refleja no solo en la estabilidad y bienestar de cada familia, sino en la construcción de una sociedad donde el respeto, la responsabilidad y la empatía son la base de la convivencia segura y armoniosa.


Este programa es un ejemplo de cómo la comunidad latina en Omaha puede apoyarse, aprender y crecer junta. Mujeres empoderadas, fuertes y conscientes construyen familias saludables y, con ello, una sociedad más segura y unida. Historias como estas nos recuerdan quiénes somos, de dónde venimos y hacia dónde vamos. Por que al igual que Ramona, todos SOMOS MUNDO LATINO y es bueno reconocer nuestros logros.

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